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miércoles, 14 de abril de 2010

CAMPAMENTO DE VERANO


CAMPAMENTO DE VERANO
Version1.Escrita en los 30 min del curso.

12 años. Tímido. Costaba sacarme las palabras. Siempre debajo de las faldas de mi madre. Un autentico aventurero de salón. Tal vez mis viajes imaginarios me conducían a tierras lejanas. Pero mis aventuras no iban más allí de las 3 calles de mi barrio. Era el personaje de aventuras que cualquier ávido lector desea para cuando esta falto de sueño. Pero mi tranquila vida iba a recibir un mortal golpe en su centro de sujección. Mi madre, mi sustento, mi paraguas ante las adversidades un día me dijo la palabra fatídica:CAMPAMENTOS DE VERANO.
Era toda una entelequia para mí.
¿Qué voy a hacer yo allí?¿Con quien me encontrare?¿Quien me atara los cordones de los zapatos?
Este era un dato muy importante y que no quiero olvidar. No sabía atarme los cordones de los zapatos. Era como mandar a un marinero a alta mar y que este no supiera nadar.
Por un momento me sentí indefenso y deseando que todo fuera un sueño. Creo que mi madre vio mi cara de pavor e intento tranquilizarme espetando la siguiente frase:

-“Tranquilo, todo el mundo se lo pasa bien en campamentos...”

Un frió sudor recorrió mi espalda.¿Todo el mundo?¿Perteneceré yo a ese mundo?¿Ese mundo es mejor que el jardín de mi barrio?
Como buen hombrecito valiente del siglo XX no dije que no quería ir y respondí con un lacónico pero ilusionante: "Bien, pues iré!".

Los días pasaban y se acercaba el día fatídico. El destino era Tortosa. Es gracioso porque ahora cuando hago un viaje paso meses preparándolo. Leo. Compro guías de viaje. Busco referencias. Restaurantes. Opiniones varias. Aquello fue enfrentarse al toro a pecho descubierto. Si me hubieran dicho tienes que ir a un bonito sitio en Polonia llamado Augstwich. Yo hubiera respondido con un convincente SI. Inconsciencia pura y dura.
El momento llego. Todavía recuerdo aquel instante. Yo subido en un autobús. Mi bolsa en el maletero. Mirando por el espejo y mis padres despidiéndose con la mano. El autobús arranca. Mi corazón se acelera. Mi paraguas se aleja. Más y más. Ya no lo veo y zas comienza la aventura. Es entonces cuando comienzo a plantearme. ¿Qué hago yo en este viaje? Miro a mi derecha y veo a un chico con la misma cara asustada que tengo yo. Eso me da seguridad. No soy el único que ha caído en la leonera. Intercambio lacónicas palabras con el y así el viaje va avanzado. Veo que el golpe es real. No tengo escapatoria. Esta noche no dormiré en mi cama. La angustia me apodera. Mi estado de ánimo comienza a subir y bajar como dientes de sierra. Estoy contento. Estoy triste. Estoy contento. Estoy triste. Eso si, mi nivel de angustia va a aumentando a medida que el autobús va devorando los kilómetros. Los ojos se me ponen rojos. Disimulo. Miro hacia arriba. Finalmente escondo mi angustia y cierro los ojos. Sueño que estoy en casa y me tranquilizo. Pero craso error, los vuelvo abrir y veo de nuevo la cruda realidad en la que me encuentro. Una pequeña lagrimita recorre mi mejilla. Me digo: "No seas así, se fuerte." Pero las canillas me tiemblan. Me cubro el rostro con las manos. Escondo mi ansiedad de volver a mi rutina. Consigo tranquilizarme. Poco a poco me abstraigo de este terrible viaje y consigo dormirme. Duermo profundamente. La tranquilidad de nuevo se establece.
Pas, pas….Noto unos golpes en mi hombro. Me desperezo y me veo solo en el bus. Un monitor me dice que hemos llegado. Bajo dubitativo y me uno al grupo. Reparto de literas. Me veo en una amplia habitacion llena de frías camas de dos pisos. Me asignan una. Me siento en ella con mi maleta. Empiezo a llorar. No puedo parar. Berreo. Los ojos se me ponen rojos. La angustia sale por mis poros. Lo recuerdo como si fuera ayer. De repente un chaval pecoso se ríe. Veo como me mira con cara burlona. Y de repente le grita a otro de forma socarrona.

-"Otro que echa de menos a su madre!!!!"

Me quedaban 15 días de sufrimiento.

3 comentarios:

  1. Un placer leer tus relatos

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  2. Me parece casi imposible que pueda haberse escrito todo esto en 30'; supongo que las correcciones, que las hay, no lo niegues, son a posteriori. Tienes mucho 'talento' Alberto se te da bien la pluma. Esto sería imposible escribirlo sin haberlo vivido... casi (y sin el casi) autobiográfico ¡eh?!!!

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  3. Muy bueno!!. Creo que todos en mayor o menor medida hemos tenido que pasar algún momento de angustia parecido. Es parte del aprendizaje.

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