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miércoles, 5 de diciembre de 2012

ACTOR EN CRISIS BUSCA ESCENA DONDE COLOCAR SU VIDA


Cuando el amor se termina,  el telón del se abre de nuevo y las cámaras vuelven a grabar. El actor principal esta desentrenado, ojeroso, plomizo, fuera de forma. Los ojos vidriosos delatan que no puede dormir bien,  pero la vida le va dando papeles en lo que intentar sobrevivir.
 Bambi. Te sientes solo.  Ser indefenso en territorio hostil. Te han abandonado. Solo queda llorar por las esquinas. Dar pena. Un drama continúo. Todo me pasa a mí. ¿Qué he hecho yo para merecer esto? ¿Dónde está mi mama? Condenado a sufrir. Sufrir como un condenado.
Ramón San Pedro en  Mar Adentro. No sales de la cama. Tus piernas han dejado de funcionar. Prisionera de la apatía. De la cama al sofá y del sofá  a la cama. Solo quieres morir. No puedes salir de debajo de tus sabanas. De repente aparecen un grupo de amigos que ya no  aguantan más verte así. Tú les pides que sean valientes  y te den ese vaso de cianuro que deseas.  
La lista de Schindler.  Marcado por la sociedad nazi. Eres un soltero. Dejas de ser ese chico joven, simpático, con pareja y con una vida por delante para construir. Ahora eres ese desgarbado que algo habrá hecho para que le dejen. Seguro que algo esconde.  Seguro que no es de fiar. Igualito que un judío en Polonia. La vecina del cuarto te mira con cara de pena. Los amigos nazis ya no cuentan contigo para sus planes de dobles parejas. Persona sospechosa de no seguir la rueda de la vida. Si no eres como nosotros: ¡A la cámara de gas!
Sherlock Holmes. ¿Qué estará haciendo ella en este momento? Volver a lugares comunes. Preguntar a amigos no tan comunes. Casualidad pasaba por aquí. No te había visto. Estoy tan liado (buscandote).No me había dado cuenta que estabas aquí. Hay que seguir el rastro.  Con tu amigo  Watson comienzas a rebuscar en facebook, twitter y redes sociales varias el nombre de tu ex.  Revisas sus fotos, sus comentarios y cada frase.  Cada palabra que encuentras de ella, cada sonrisa sin ti te anula, cada recuerdo lleva a otro recuerdo. Bucle sin fin. Te vas haciendo más y más pequeñito hasta desaparecer  y comenzar un nuevo papel  con ella como único espectadora. El hombre Invisible.
Bill Murray en Atrapado en el tiempo. Todo se repite. Todos los días son iguales. Todos los días son días sin ella. Todo se parece a ella. Todo te recuerda a ella. El dia de la marmota. Haz lo que quieras que de repente ella siempre aparecerá en tu vida.
Woody Allen en Annie Hall. Dar vueltas y  más  vueltas a todo.  ¿Preguntarte por qué si? ¿Preguntarte por qué no? Aburrir a amigos. Aburrir a familia. Aburrir a desconocidos. Desconocer el límite del aburrimiento.  Aburrir  a los camareros en bares de mala muerte que nunca cierran sus puertas. Tu vida se ve analizada hasta al más mínimo detalle. Auditoría interna en marcha. Stop y rewind a todo lo que hiciste.  La culpa la tuvo esa camisa de cuadros. Esa sonrisa a destiempo. Ese dia que llegue tarde. Ese día tuvo la culpa. Esa culpa tiene que tener un culpable.
Resacon en las vegas. Las noches son demasiado cortas. Demasiado aturdidas mis neuronas para pensar. Todos los días son días de fiesta. Beber agua no es de hombres. No hay vasos suficientemente grandes para apagar mi sed. Los botellines desfilan como soldados por mi garganta. Operario de la juerga con teléfono de guardia las 24 horas. Noches de desenfreno. Mañanas de Ibuprofeno.
Aparecen entonces los actores secundarios. Los amigos que son de nuevo tus amigos.  Esa cosa olvidada al fondo del armario con un fuerte olor  a moho de repente se vuelve indispensable. La amistad. Todos para uno, uno para todos.  Un nuevo papel aparece. Dartagnan y los 3 mosqueteros.
Pero un dia inesperado el director de la película llama y te dice su rendimiento laboral ha disminuido progresivamente y hemos decidido prescindir de sus servicios.  Los lunes al sol. Adios chica. Adios trabajo.
A los pocos meses el productor te llama y te comenta que sus fondos han entrado en números rojos.  Le cortamos los ingresos. Adios chica. Adios trabajo. Adios dinero.
Hago una petición al gobierno para conseguir alguna subvención que me permita seguir con mi proyecto, pero me la deniegan. Solo ante el peligro. Adios chica. Adios trabajo. Adios dinero. Adios paro.
Los iluminadores dimiten. Todo se vuelve oscuro. El guionista se va a trabajar a una serie de televisión. Todo se vuelve anodino. Los músicos bajan sus trompetas. Solo nos queda el cine dogma. Improvisar siempre se me dio mal.  Lars von Trier que estas en los cielos ayudame. Adios chica. Adios trabajo. Adios dinero.  Adios paro.  ¡Hola cruda realidad!
Toda película necesita un final. En esta el presupuesto se ha agotado, la plantilla ha dimitido, las cámaras han sido embargadas por el banco y solo quedo yo.  Pienso en ese antihéroe. Ese personaje con barba de 7 dias, resacoso, al que todo le sale mal. Su mujer y sus amigos le han abandonado, pero resiste sin poner su rodilla en tierra. Un primer plano apunta a mi cara y es cuando tengo que soltar el discurso magistral que ponga la guinda final a esta historia. Pero no consigo articular palabra. Silencio absoluto. Absoluto silencio. No tengo nada que decir. ¿Final abierto? Abierta indiferencia por un final. Las letras de crédito comienzan a desfilar por la pantalla. Se oyen gritos desde la platea. Esto no puede acabar así. Los abucheos aumentan y la gente pide que le devuelvan su dinero.
La pantalla pasa del negro al blanco de nuevo y el público se calla. Veo a mi padre aparecer. Un seguidor de los morancos como mi progenitor no me puede sustituir en mi escena final. Es  como poner a Paco Martinez Soria a defender el mundo sustituyendo a Bruce Willis en Armageddon. Mi padre con la frente sudorosa duda unos segundos, mira a izquierda y derecha asegurándose que ha llegado su momento, y me muestra esa película de Garci que siempre me recomendó  y que nunca quise ver.

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