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miércoles, 14 de febrero de 2018

Nunca quise ser como Steve Martin


Nunca quise ser como Steve Martin 


Hasta ahora he pasado a hurtadillas por tu vida, pero soy alguien que te tiene en su mente día y noche. Siempre en constante búsqueda de ideas para ser feliz junto a ti. Ejecutor de sueños imposibles. Artesano de proyectos por el mundo. Amantes esporádicos que luchan contra su propio destino. Enamorados con ganas de aventura. Te conocí en aquel local, tu estabas allí parada con tus amigas. Enseguida note tu dureza en las distancias cortas, protectora, brillante, pero en cuanto abriste tu corazón note tu piel suave. Piel tostada de terciopelo. Enseguida conectamos. Yo sabía que tu y yo íbamos a acabar juntos. No siempre nos va bien. La vida esta hecha de momentos. Dientes de sierra vitales. Nadie llega y hay que ser feliz en la escalera. Nuestra relación depende de las estaciones. Silenciosa en invierno. Nunca me gusto el frio para salir de casa. Esporádica en otoño. Escapadas furtivas. Amantes en constante lucha contra la rutina. Todo florece en primavera. Brotes verdes hacia una nueva vida. Explota en verano con jubilo, como los petardos llenos de pólvora. Ruido. Ruido Feliz mezclado con cervezas. Estamos a dos cervezas de sonreír. A 5 cervezas de  reír sin parar.  A 7 cervezas de terminar un día juntos. A 10 cervezas de ser felices. A 120 cervezas de volver a nuestro punto de partida y poner de nuevo el contador a cero. Abrir otra cerveza y que gire la rueda de nuevo.

Mi piel se eriza cada vez que te miro. Mis nervios se desenfrenan cuando voy colocando cada parte de mi vida en la tuya. Tetris vital. Nuestros tetróminos siempre encajan. Las L siempre encuentran un hueco donde aterrizar y cada momento  desaparece en nuestra vida en forma de sonrisa. Las piezas no paran de caer, pero yo estoy allí para ser el arquitecto de nuestra pasión. Tú haces hueco en tu corazón a cada una de mis debilidades.  Mi tensión se descontrola cada vez que mis manos abren tu cuerpo. Mi corazón se alborota cuando nuestras miradas se cruzan. La pena se desata cada vez que me abandonas en los aeropuertos. Una fuerza irrazonable me hace pensar en saltar el mostrador y  correr  en tu búsqueda. Tengo miedo de no volver a verte. De perderte. De que sea la ultima vez.  Pero respiro, miro al techo, noto como mi corazón quiere salir del pecho y tras unos segundos de inquietud se que te volveré a ver en otro aeropuerto. En otro lugar. En otro sitio donde seremos felices. Juntos subiremos montañas y juntos las bajaremos.

De pequeño siempre fui fan de las películas de Steve Martin. Humor fácil. Películas que se veían rápido. Películas que se olvidaban más rápido. Películas que no volvería a ver. Bueno no pasa nada tenía 12 años. Pero saque la conclusión de que  no quiero ningún Jhon Candy en mi vida que me amargue los viajes. Mejor contigo que mal acompañado. Estoy deseando de verte en el aeropuerto. Te recojo. Te llevo al taxi y abrazada a ti vamos a nuestro hotel. Atravesamos el largo pasillo, respiro nervioso hasta ver la luz verde de la habitación, la puerta se abre y allí estamos los dos solos. Te coloco sobre la cama. Abro tu corazón y allí está todo lo que necesito. Eres mi maleta preferida y no te cambiaría por nada.

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