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viernes, 2 de noviembre de 2012

HISTORIA BORROSA BUSCA MODULACIÓN


Días borrados. Ganas de borrar ciertos días. Días que deberían ser borrados del calendario. Calendario vital para olvidar. Pero hoy el día estaba marcado en rojo. Rojo festivo pintado a fuego en el calendario.  Querer recordar y no poder. Poder pensar sin recordar. Recuerdos borrosos, que no borrados, borrosos recuerdos que intentaba recuperar.

Observador de guerra en entorno hostil. Periodista  en zona de guerra que va viendo como las noticias transcurren a través de una mirilla. Recuerdos sin conexión. Conexión entre lagunas mentales.  Ambiente cargado por un denso humo. Aquí no ha llegado la ley anti-tabaco. Voces y carcajadas en medio de la penumbra. Los botellines desfilan como soldados en la guerra. Todos van al frente. Todos mueren agotados, exhaustos, vacíos en las gargantas de los presentes. La bola se va haciendo más y más grande, pero la  mirilla se hace más y más pequeña. Hasta que el momento llega.
Negro absoluto en mi vida. Vida venida a cero. Cero absoluto de vida. Vida sin sentido. Sentido perdido. Perdido en la noche. Noche divertida. Noche de Emociones. ¿Tal vez la mejor noche de mi vida? Pues no te lo puedo decir. La razón. Yo mismo. Amnesia parcial transitoria. Mi cerebro no quiere arrancar esta mañana. Pause pulsado y el botón de avance  estropeado. Los cabezales de mi viejo video Beta chirrían intentando reproducir la cinta que alquile ayer en el videoclub de la mala vida. Los soldados de mi mente están agazapados en sus trincheras, esperando una nueva embestida, soldados hundidos, soldados que solo quieren volver a su casa, esperando  pacientes un momento de calma para volver a vivir. Volver a pensar. Quizás me golpee mi  cabeza contra un bordillo o tal vez un portero mononeurona de discoteca  no alcanzo a entender mis comentarios sarcásticos de gafapasta.

Todo era posible. Incertidumbre supina como diagnostico. Diagnostico conocido por todos. El enfermo no sabe, no contesta. Yo no estuve allí. Ese no soy yo.

El soldado se despierta e intenta abrir perezoso los ojos. Primer parte de guerra.  Fuertes contusiones en brazos y piernas. Dolor punzante en la parte izquierda de mi cabeza. Manos negras como el carbón. Parece que la guerra de trincheras dejo poso en mi cuerpo.  Daños colaterales aparte estoy agusto, la estancia me parece conocida  así que me imagino que estoy en casa. Agarro fuerte mi edredón. Una suave fragancia a lavanda me hace olvidar mi intento por recordar. Retomo de nuevo con fuerza que mi memoria perdida encuentre algún dato de interés. Frunzo el ceño. Aprieto los dientes, pero no recuerdo nada. Levanto la sabana y veo mi cuerpo desnudo. Ese soy yo. Siempre me gusto el exhibicionismo.

Alargo la mano y abro el cajón de la mesilla en busca de algo conocido que me muestre la luz. A ciegas con los ojos cerrados abro el cajón y cojo lo primero que encuentro. Lo toco, retoco y aprieto. No  acabo de caer que tengo entre las manos. Abro los ojos y veo un consolador tan grande como un calabacín. Resbala de mis manos, pego un grito como una anciana indignada y rebota contra el suelo. El artificio pasa rozando mi nariz y me digo sonriendo siempre hay que tener un PLAN B para los días malos.  Me incorporo y rebusco en el cajón. Veo una caja de preservativos. Puede haber días malos, pero  los buenos tienen que ser seguros. Veo un logo XL sobre la caja y me hincho como un pavo.  Sigo el proceso de inspección y  un objeto brillante llama mi atención. Una alianza dorada. Como un cuervo en busca de sus joyas, la atrapo y  la poso sobre mis dedos. Se ajusta a la perfección. Marido ejemplar con vida sexual activa. Al pavo está a punto de explotarle el pecho de la emoción con el personaje que vislumbraba en su cerebro. Pero  la curiosidad  mato al gato. Encuentro una caja con pastillas azules. V-i-a-g-r-a…. El pecho comienza a convertirse en una prominente barriga. Analizo los pros y los contras. Bueno no hay que cerrarse a avances tecnológicos. Modifico la presentación anterior. Marido ejemplar con vida sexual que tiene días malos y días buenos.
Sigo en esa búsqueda de la verdad y encuentro un papel amarillo. Multa de la policía municipal por escándalo público.  El eslogan vuelve a cambiar. Marido no tan ejemplar con vida sexual con días malos y días buenos.
Me pongo de pie al ver que esta película tiene muchos matices ocultos, abro el segundo cajón de la mesilla y veo una navaja con un filo alargado de esas que si se merecen llamarse arma blanca.  El eslogan de campaña se va deformando. Opción 1 La seria y peliculera. Marido no tan ejemplar con vida sexual tiene días malos y días buenos vive con un arma blanca como mejor amiga.
Opción 2 La berlanguiana. Marido no tan ejemplar con vida sexual con días malos días y buenos tiene un primo de Albacete que le manda navajas.
Abro el tercer cajón. Esto parece una farmacia. Cajas de todos los colores. Cojo unas pastillas marrones. No sé lo que es.
Intento ojear las instrucciones de uso en busca de una respuesta, cuando una silueta rompe la oscuridad del momento, abriendo la puerta. 1,80. Caballera rubia. Largas piernas. La frase de presentación repunta como la bolsa. Marido no tan ejemplar con vida sexual con días malos y días buenos, espera a su mujer modelo  a que llegue de la pasarela cuidando la casa con una navaja entre los dientes.
Ella atraviesa la penumbra y es entonces cuando veo sus grandes manos, una pronunciada nuez y una gruesa  voz que me dice:
 -“Eso son estrógenos mi amor, no son para ti”
Tras este periodo transitorio de oscuridad se llega a la misiva final que acaba con este momento de búsqueda de la verdad...
Marido nada ejemplar con vida sexual desastrosa sale desnudo a la  calle corriendo con una navaja en las manos ante los gritos despavoridas de las vecinas.




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